La iluminación residencial determina cómo se percibe la casa al caer la noche. Una luz cálida crea un ambiente acogedor, pero debe combinarse con la funcionalidad de las tareas cotidianas.
Niveles de iluminación residencial
Pensar en la iluminación residencial por capas —ambiental, funcional y de acento— evita el error habitual de resolverlo todo con un único punto de luz central en el techo. Cada capa responde a un uso diferente del espacio.
Temperatura de color y confort
Zonas de estar: luz cálida (2700 K) para relajarse.
Cocina y despacho: luz neutra en las superficies de trabajo.
Circulaciones: puntos discretos que orientan sin deslumbrar.
Mantenimiento y durabilidad
Una buena iluminación doméstica también tiene en cuenta el cambio de bombillas, el acceso a las lámparas y el consumo. La belleza que no se mantiene deja de ser comodidad y se convierte en un problema.
Mira cómo lo aplicamos en los proyectos residenciales del estudio.
